domingo, 3 de julio de 2016

Una forma de pereza

"Para un emigrante que venia de la posguerra civil española y que vivía en Palermo pobre, un mal estudiante era poco menos que un delincuente precoz. Me mando a un colegio de San Cristóbal y me dio por perdido. Y aunque nunca más tuve problemas escolares, Marcial -mi padre- nunca me levanto la veda: la literatura paso a ser una maldición, y luego el periodismo, una forma de pereza." Hay padres que tratan a las elecciones diferentes de sus hijos como formas de pereza. Lo valido es solo lo que ellos eligieron. Esos hijos se pasan la vida demostrando que no son vagos. Esos hijos posiblemente sean los mejores en lo que hagan debido a que redoblan sus esfuerzos por la mochila que les cargan inconscientemente sus padres. Debemos como padres corrernos de quienes somos y dejar que nuestros hijos sean lo que ellos eligen. No es una forma de pereza.