Muchas veces se ignoran los efectos inconscientes de algunas acciones intencionales. Están muy estudiados -por ejemplo- los efectos de los regalos o atenciones en los receptores de los mismos. Por ejemplo, si yo fuera arbitro y quisiera hacer bien mi trabajo no aceptaría que el club local me ofrezca una botella de agua fresca o toalla. Los efectos de esas situaciones muchas veces no son conscientes pero nos influyen.