Hay personas que no quieren hacer nada, o, para ser justos, lo menos posible. Tienen el “no” ya definido y cualquier cosa que aparezca buscaran motivos para que su “no” previo luzca sensato y justificado.
Esas personas dañan a las organizaciones. Las dañan silenciosamente, casi nadie lo percibe y mucho menos, las castiga.
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