Las vacaciones pasan rápido pero algunos momentos que pasas en ellas permanecen cuando las vacaciones ya se hayan ido. La sensación de dormir la siesta en una hamaca paraguaya entre palmera escuchando el sonido del mar me produce una sensación que no olvidaré. Es una sensación de paz, de quietud, del tiempo que se detiene, de uno mano a mano con el mundo.
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