El amor hace bien porque hace que nos miremos menos a nosotros mismos, a nuestro ombligo y aparezca el otro. Nos hace sentir parte del todo y estar en
armonía, más
equilibrados. Cada vez que pierdo el rumbo me refugio en el amor y todo vuelve a su lugar. La vida tiene más pinta a un
día soleado, el reloj anda más lento, no hay casi nada importante.
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