Ser fuerte es poner el cuerpo y el alma, es estar ahí, es correr el dolor propio y atender el ajeno primero (luego habrá tiempo para el nuestro), es volver a empezar todas las veces que haga falta, es estar al costado de una cama en silencio y agarrar una mano para que el dolor sea compartido. Es difícil ser fuerte. Pero lo quiero ser.
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