El amor es poder conciliar dos necesidades opuestas: la seguridad de aquel que nos comprende, nos cuida, nos protege y el deseo por lo nuevo, por descubrir, por tener nuestro espacio. Las parejas que logran llevarse bien afectivamente y eroticamente han podido hacer convivir esas dos realidades. El deseo es un espacio que creamos, es el permitirnos no ser un buen ciudadano, es mostrarnos seguros y radiantes con quien somos. El amor es preocuparnos por el otro. El deseo se da cuando dejamos ser al otro. Debemos cuidar que el amor no mate al deseo. Vivamos un amor pleno.
Los psicólogos Baltes y Staudinger plantean este modelo en donde selectividad consiste en elegir tus oportunidades y definir metas alcanzables, optimización va de buscar el mejor rendimiento posible en ellas y la compensación va de encontrar estrategias para compensar las limitaciones que tenemos. Llevémoslo a un ejemplo que explica Pacho O´Donnell en el libro "La nueva vejez": En una entrevista televisiva le preguntaron al famoso pianista polaco-estadounidense Arthur Rubinstein cómo hacía para vencer la edad y seguir siendo el concertista de piano número uno a los 90 años. Respondió: “En primer lugar, de todo el repertorio musical he elegido las piezas que más me gustan y con las que me siento más cómodo [selección]. En segundo lugar, practico todos los días las mismas horas, pero como ensayo menos piezas, dedico más tiempo a cada una [optimización]. Por último, cuando tengo que interpretar movimientos que requieren de más velocidad en mis dedos de la que puedo conseguir, h...