domingo, 28 de febrero de 2016

Disfruto, luego emboco


Admiro de Stephen Curry su capacidad de disfrutar del juego. Es el fiel exponente del "no pensar", no evalúa, juega.  Su juego sale de sus instintos, de su optimismo. Se deja poseer por su confianza en si mismo. El alto rendimiento no es un problema de matemática, es un relato, una historia épica.