Estos momentos de dificultades económicas, sanitarias y sociales, creo que hay dos reacciones: duelo y antifragilidad. El duelo es la reacción sana y normal frente a la pérdida. No podes jugar, entrenar. Lo normal es estar triste, bajoneado. Lo anormal es la negación, la manía. Lo supernormal es adjudicar un sentido a lo que vivís y sacarle "agua a las piedras". La antifragilidad es un paso más adelante: es que las circunstancias adversas sean incluso una oportunidad: es el Mercado Libre que crece a partir de que los negocios están cerrados, es la segunda actividad de aquellos que no solo juegan o entrenan. El problema de la antifragilidad es que tiene que empezar antes de la crisis. Tiene que ser una vida de diseño. O al menos tenes que poder empezarla durante el duelo y no quedarte tirado en el sillón. Ojala se vea optimismo en mi postura y no comentarios antipáticos.
Los psicólogos Baltes y Staudinger plantean este modelo en donde selectividad consiste en elegir tus oportunidades y definir metas alcanzables, optimización va de buscar el mejor rendimiento posible en ellas y la compensación va de encontrar estrategias para compensar las limitaciones que tenemos. Llevémoslo a un ejemplo que explica Pacho O´Donnell en el libro "La nueva vejez": En una entrevista televisiva le preguntaron al famoso pianista polaco-estadounidense Arthur Rubinstein cómo hacía para vencer la edad y seguir siendo el concertista de piano número uno a los 90 años. Respondió: “En primer lugar, de todo el repertorio musical he elegido las piezas que más me gustan y con las que me siento más cómodo [selección]. En segundo lugar, practico todos los días las mismas horas, pero como ensayo menos piezas, dedico más tiempo a cada una [optimización]. Por último, cuando tengo que interpretar movimientos que requieren de más velocidad en mis dedos de la que puedo conseguir, h...
Comentarios
Publicar un comentario