Hay momentos que el estado de animo va en determinada dirección y hay una idea, un gesto, que lo cambia todo. Un volantazo. Es algo no esperado, algo que aparece. Algo que tenemos que poder escuchar para agarrarlo. No escribir crónicas de nuestro estado de animo que nos condenen para las horas que siguen. Darnos permisos para deambular, para no hacer el plan, para que llegue eso que lo cambia todo.
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