Ir al contenido principal

La mosca blanca

Ella pasó los noventa años. Anoche la llevamos de regreso a su casa. Iba en el asiento del acompañante con su bastón. En su hablar suavecito nos dice "quiero agradecerles lo amable que fueron conmigo...seguramente van incómodos ahí atrás...". Que una persona de noventa años se preocupe por la comodidad de tres personas -dos de ellas adolescentes- en el asiento trasero de un auto en un viaje de diez minutos habla de su personalidad, de su capacidad de dar y de ocuparse del otro, de su consideración hacia las otras personas. Tan acostumbrados a las personas que invaden terrenos ajenos, que no respetan los roles, que no buscan protagonismos, es importante reconocer que también existen "las moscas blancas".