Se puede decir que alguien produce algo con originalidad si cumple tres condiciones:
1. Tiene un estilo propio claramente diferenciado del de los demás.
2. Es capaz de superar ese estilo particular, es decir, es capaz de crecer y evolucionar. Uno no puede quedarse siempre en lo mismo. La capacidad de innovar debe ser inherente y dinámica.
3. Con el paso del tiempo, la originalidad debe transformarse en estándar, en norma.