martes, 18 de abril de 2017

El ego al servicio del equipo

"Quiero jugadores de una personalidad fuerte, competitivos. Los quiero, me gustan. Porque también tenemos que enfrentarnos a otros que tienen gente con personalidad fuerte. No es que me gustan todos jugadores que acompañan. Creo que hay que hacer una diferencia importante entre tener una gran autoestima y tener un gran ego. A veces ese es el problema. Los jugadores con gran autoestima son valiosísimos, ojalá todos tuvieran una gran dosis de autoestima. El ego es otra cosa, es creerse ser el centro de todo y entonces ahí se puede crear conflicto. Pero en definitiva el tema es que aunque uno se encuentre con un jugador de gran ego no tiene que pedirle que no lo tenga, sino armar un juego de equipo suficientemente claro para que el jugador aún cuando tenga un gran ego ejerza el rol que le corresponda. Y después será más o menos simpático, eso es secundario. Un jugador de fútbol hace pressing no por ser solidario, lo tiene que hacer porque es parte del juego. Así tenga un ego enorme. Si no lo hiciera es como si hiciera una cosa mal. Se trata de eso, de convencer a los jugadores de que jugar bien significa eso. Un equipo no es un grupo de amigos que se está organizando para ir de vacaciones." Julio Velasco