Hay lugares en los cuales hay que detenerse y contemplarlos. Esto tambien me paso hace unos años cuando subi al Empire State de noche y New York se rinde a sus pies. Ahora me pasa con la cascada Ñivinco en San Martin de los Andes. La naturaleza se hace presente aqui. Su fuerza, su belleza, se impone. Sus colores, sus luces. Me paro enfrente y el agua me salpica, el viento llega fresco a mi cara. Quise escribir estas líneas para siempre recordar esta sensación cada vez que las lea.
Hay lugares en los cuales hay que detenerse y contemplarlos. Esto tambien me paso hace unos años cuando subi al Empire State de noche y New York se rinde a sus pies. Ahora me pasa con la cascada Ñivinco en San Martin de los Andes. La naturaleza se hace presente aqui. Su fuerza, su belleza, se impone. Sus colores, sus luces. Me paro enfrente y el agua me salpica, el viento llega fresco a mi cara. Quise escribir estas líneas para siempre recordar esta sensación cada vez que las lea.
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