domingo, 8 de marzo de 2015

No darse por vencido ni aun vencido

Hay partidos que vienen complicados. Te sacan una diferencia. No le encontras la vuelta al partido. Pero si logras no darte por vencido tenes muchas chances de darlo vuelta. Es un convencimiento que sale desde dentro. Brota de alguna jugada en donde te tiras al piso para recuperar la pelota o buscas el rebote ofensivo o atrapas al rival en una defensa alta. Se necesita alguna chispa y se enciende ese fuego interno. Si tu rival no logra apagarlo temprano y eso forma parte de tu ADN, casi seguro que prendes fuego el partido. Es una capacidad de los equipos. Es mística. Es hacerlo una y otra vez. Por supuesto no siempre tenes un final feliz desde el resultado pero saber que contas con un equipo que nunca se da por vencido es contar con ventaja. Es contar con la ventaja de que nunca tiraras la toalla antes de tiempo. Es hacer cargar a tu rival con el peso de que no importa cuan bien haya jugado para sacarte esa ventaja sino que si te dejo con vida, corre peligro.

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