Hay veces que somos el principal obstáculo para que el otro crezca. Su no crecimiento nos da de comer, sostiene nuestro ego. Hay que generoso y renunciar a nuestro "bienestar" para que el otro crezca, se desarrolle. No sostengamos nuestra felicidad en la infelicidad ajena, cualquiera sea la forma que esta modalidad tome.
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