La música suena fuerte en tus oídos. Música para ese momento. El cielo muy celeste, el sol en su punto justo, el viento en tu cara. Mañana de domingo. Pedaleas en un camino de arboles llenos de colores. Tus piernas arden por dentro. Tus musculosos golpean hacia afuera. El conjunto de todas esas sensaciones te provoca mucho placer y entras en pequeños trances.
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