Hay veces que esperamos demasiado de un aspecto de nuestra vida. Esperamos mucho de nuestro trabajo, o de nuestros hijos, o de nuestra esposa/novia. Le pedimos a esa sola cosa que sea todo. Creo que ampliar el abanico de cosas que nos hacen felices distribuye las exigencias, las relaja. Cada cosa aporta un poco y no le exigimos que aporte todo.
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