martes, 12 de diciembre de 2017

Comerle la cabeza a tu rival

Hay equipos que tienen la capacidad de destruir la confianza de su rival hasta desanimarlo. Pueden necesitar algún tiempo para ir construyendo ese momento pero cuando se inicia ya no para. Es un golpe, otro, un tercero. El rival siente su cabeza dentro del agua y cuando intenta con todas sus fuerzas salir viene el cuarto y quinto golpe. Las caras del rival lo dicen todo. Hombros caidos, respiración agitada, lucen deshauciados. En ese momento -no importa cuando quede- el partido se ganó. El rival siente que ya no puede hacer más nada. Le comimos la cabeza.

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