Con el tiempo me voy dando cuenta que hay que hacer menos cosas y no más. Cuando hacemos muchas cosas tendemos a estar ocupados y casi ni pensamos si eso que estamos haciendo tiene valor. El hacer menos nos permite tener más tiempo para dedicarnos a las pocas cosas importantes que nos llevaran a destino. Esto esta muy asociado a la ley de Pareto (el 80 por ciento de los resultados se alcanzan con el 20 por ciento de las cosas que haces). Hacer menos te permite elegir mejor lo que tenes que hacer. Estar ocupado no es sinónimo de ser productivo.
Los psicólogos Baltes y Staudinger plantean este modelo en donde selectividad consiste en elegir tus oportunidades y definir metas alcanzables, optimización va de buscar el mejor rendimiento posible en ellas y la compensación va de encontrar estrategias para compensar las limitaciones que tenemos. Llevémoslo a un ejemplo que explica Pacho O´Donnell en el libro "La nueva vejez": En una entrevista televisiva le preguntaron al famoso pianista polaco-estadounidense Arthur Rubinstein cómo hacía para vencer la edad y seguir siendo el concertista de piano número uno a los 90 años. Respondió: “En primer lugar, de todo el repertorio musical he elegido las piezas que más me gustan y con las que me siento más cómodo [selección]. En segundo lugar, practico todos los días las mismas horas, pero como ensayo menos piezas, dedico más tiempo a cada una [optimización]. Por último, cuando tengo que interpretar movimientos que requieren de más velocidad en mis dedos de la que puedo conseguir, h...
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