Una de las cosas que hacen que un trabajo sea placentero es el sentido que le puedas encontrar a lo que haces. El sentido sostiene el esfuerzo. Si le destruimos el sentido a aquello que hacemos -no importa cuanto nos paguen por hacerlo- siempre terminaremos por abandonar nuestro esfuerzo. Esta es una de las principales responsabilidades de aquellos que conducimos grupos: que la gente perciba que aquello que hace tiene una meta, un valor, un reconocimiento.
Pep Marí propone el siguiente modelo en forma de piramide asociado al alto rendimiento. En la base el "Poder aprender" (ser humilde, tener los pies sobre la tierra, un entorno que ayude), luego "Querer aprender" (pagar todo el precio que implican las metas que te trazas), más arriba "Saber aprender" (tener claro el proceso de aprendizaje incluyendo el aprender de los errores) y por último "Demostrar lo aprendido" (poder rendir bajo la presión de la competencia).
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