En algunos contextos parecería que los dirigentes ven otra película. Puede ser en las empresas, o en la política. Los dirigentes dan discursos vacíos, muestran una realidad que nadie experimenta. Esa situación aleja a las partes, no las hace trabajar en conjunto. Tiene que existir algo más que la inteligencia de la gente para describir ese fenómeno y creo que tiene que ver con los mecanismos de medición del desempeño. Por ejemplo, en las organizaciones teniendo mecanismos de evaluación de 360 grados o teniendo metas orientadas al proceso principal y no a exclusivamente a partes de ese proceso. O en la política, teniendo periodos más cortos de evaluación de una gestión, selección de los dirigentes por concurso y antecedentes (no puede ser que las personas más capaces y honestas que conozco no quieran ocupar ningún cargo publico), etc. Algo falla en el sistema.
Empiezan a aparecer realidades paralelas en donde se empieza a cuestionar esos modelos, realidades que siempre existieron pero que ahora se potencian por la presencia de mejores herramientas para comunicarnos y colaborar. Hay gente insatisfecha con el estado de las cosas y están haciendo cosas para estar mejor.
Empiezan a aparecer realidades paralelas en donde se empieza a cuestionar esos modelos, realidades que siempre existieron pero que ahora se potencian por la presencia de mejores herramientas para comunicarnos y colaborar. Hay gente insatisfecha con el estado de las cosas y están haciendo cosas para estar mejor.
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