Érase una vez un hombre de negocios sentado en la playa de un pequeño pueblo brasileño. Estando allí, vio a un pescador en una pequeña barca que se dirigía a la orilla tras haber capturado bastantes peces de buen tamaño. El hombre de negocios quedó impresionado y habló con el pescador: «¿Cuánto se tarda en pescar tantas piezas?». «Oh, apenas un rato», contestó el pescador. «Entonces, ¿por qué no estás más tiempo en el mar y capturas más?», preguntó el hombre, asombrado. «Esto basta para alimentar a toda mi familia», explicó el pescador. «Entonces, ¿qué haces el resto del día?» Y el pescador respondió lo siguiente: «Bueno, normalmente me levanto por la mañana temprano, me hago a la mar, capturo algunos peces, regreso y juego con mis hijos. Por la tarde, duermo una siesta con mi esposa, y al caer la noche, salgo con mis amigos del pueblo a tomar algo... tocamos la guitarra, cantamos y bailamos hasta entrada la noche». El hombre de negocios hizo al pescador una sugerencia. «Soy doctor en ...