Hay belleza en un gesto técnico, en una jugada pero también lo hay en una idea, una frase, una explicación. Hay belleza porque algo fluye, conecta, sintetiza, no hay roce. Hay belleza regresando desde lo profundo. Lo superficial no es bello. Dedicarnos a algo con profundidad hace nuestra vida y los productos que generamos bellos.
Pep Marí propone el siguiente modelo en forma de piramide asociado al alto rendimiento. En la base el "Poder aprender" (ser humilde, tener los pies sobre la tierra, un entorno que ayude), luego "Querer aprender" (pagar todo el precio que implican las metas que te trazas), más arriba "Saber aprender" (tener claro el proceso de aprendizaje incluyendo el aprender de los errores) y por último "Demostrar lo aprendido" (poder rendir bajo la presión de la competencia).
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