El trabajo profundo implica esfuerzos cognitivamente exigentes. Nuestra mente para poder empezar a descansar necesita que le demos un punto final de manera estricta al momento de trabajo profundo. Tenemos que lograr un buen cierre. Algunas recomendaciones:
- No poner en nuestro campo de atención ninguna actividad relacionada con el trabajo una vez que hayamos puesto punto final a la jornada laboral.
- Dígase una frase para indicar que ha terminado la jornada laboral del tipo "Se cierra el día".
- Los buenos rituales de cierre incluyen tareas del tipo incluya las tareas que ha puesto en un papel en su listado oficial de tareas.
Los buenos rituales de cierre recogen los frutos del descanso. Permitirse descansar bien mejora los resultados del trabajo profundo.
Cuando trabaje, trabaje con dedicación. Cuando termine, termine.
Los psicólogos Baltes y Staudinger plantean este modelo en donde selectividad consiste en elegir tus oportunidades y definir metas alcanzables, optimización va de buscar el mejor rendimiento posible en ellas y la compensación va de encontrar estrategias para compensar las limitaciones que tenemos. Llevémoslo a un ejemplo que explica Pacho O´Donnell en el libro "La nueva vejez": En una entrevista televisiva le preguntaron al famoso pianista polaco-estadounidense Arthur Rubinstein cómo hacía para vencer la edad y seguir siendo el concertista de piano número uno a los 90 años. Respondió: “En primer lugar, de todo el repertorio musical he elegido las piezas que más me gustan y con las que me siento más cómodo [selección]. En segundo lugar, practico todos los días las mismas horas, pero como ensayo menos piezas, dedico más tiempo a cada una [optimización]. Por último, cuando tengo que interpretar movimientos que requieren de más velocidad en mis dedos de la que puedo conseguir, h...
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