martes, 11 de agosto de 2020

El ánimo va y viene

"Una de las grandes verdades que tenemos que aceptar es que el ánimo va y viene. ¿O sea? Que no hay humano que se salve de las oscilaciones de su sentimiento de vida. A veces estamos confiados y contentos y otras veces la línea decae. A veces nos parece que la cosa es linda y podemos, y otras veces la atmósfera nos aplasta o embarra. Saberlo es útil porque deja uno entonces de exigirse una constancia inarrugable y tolera mejor sus caídas, con lo que estas se vuelven mucho menos graves. Después están, claro, las tendencias: los mayormente aplastados y los en general bien parados. Pero el vaivén siempre se presenta y toda regularidad es promedio. El punto a destacar es este: no asustarse con los momentos bajos del vaivén. Decirse a sí mismo: bueno, se ve que hoy estoy medio no tan exultante…
El peligro es abrir allí el camino del “lo que pasa es que yo…” y tender a sacar conclusiones tales como que el momentáneo desánimo debe ser en realidad prueba de algo interno y jodido. ¿Qué hay que hacer en cambio? Tenerse un poco de paciencia y pensar en modos concretos de hacer avanzar, un pasito si el día no es bueno, en la línea en la que se venía avanzando. Suplantar el momento puntual por la big picture, la línea que trazan nuestros meses, y ver y realizar su paulatino crecimiento. Para decirlo en modo prístino: no estés todo el tiempo auscultando verdades últimas de tu ser, dejá que las cosas existan en la realidad y crezcan a su propio ritmo." Alejandro Rozitchner

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