Un concepto que a mi me marco mucho fue el de antifragilidad de Nassim Taleb. Básicamente consiste en pensar una realidad llena de obstáculos, ineficiencias, demoras, oportunidades y diseñar nuestra vida para andar bien en ese contexto.
Lo opuesto es pensar una vida justa, previsible, sin crisis, sensata y pasarnos lamentandonos por lo que nos pasa.
Una vida antifragil tiene mucho de habitos que nos permite vacunarnos contra nuestra endeble fuerza de voluntad, detenerse a pensar si vale la pena antes de zambullirse a la acción, crear tiempo libre para actividades valiosas, loops de actividades que se retroalimentan entre sí, pensar en el yo futuro y no solo en el yo presente.
Diseñar tu vida es complejo y no te asegura nada pero aumenta tus probabilidades si el viento sopla para tu lado.
Los psicólogos Baltes y Staudinger plantean este modelo en donde selectividad consiste en elegir tus oportunidades y definir metas alcanzables, optimización va de buscar el mejor rendimiento posible en ellas y la compensación va de encontrar estrategias para compensar las limitaciones que tenemos. Llevémoslo a un ejemplo que explica Pacho O´Donnell en el libro "La nueva vejez": En una entrevista televisiva le preguntaron al famoso pianista polaco-estadounidense Arthur Rubinstein cómo hacía para vencer la edad y seguir siendo el concertista de piano número uno a los 90 años. Respondió: “En primer lugar, de todo el repertorio musical he elegido las piezas que más me gustan y con las que me siento más cómodo [selección]. En segundo lugar, practico todos los días las mismas horas, pero como ensayo menos piezas, dedico más tiempo a cada una [optimización]. Por último, cuando tengo que interpretar movimientos que requieren de más velocidad en mis dedos de la que puedo conseguir, h...
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