Hay demasiados hombres incompetentes en posiciones de liderazgo, en gran parte porque las empresas tienden a promover a las personas sobre la base del carisma, la confianza e incluso el narcisismo. En cambio, las empresas deberían poner a cargo a personas que demuestren competencia, humildad e integridad. Si es responsable de evaluar a los candidatos para el liderazgo, debe trabajar en su capacidad para distinguir entre confianza y competencia. Recuerde que el exceso de confianza es un resultado natural del privilegio, que a menudo está vinculado al género.
Afortunadamente, puede utilizar evaluaciones científicamente válidas para medir los rasgos que desea (o no desea) en sus líderes. Puede pedir a los líderes de la empresa, incluidos los líderes emergentes, que realicen autoevaluaciones y luego midan sus respuestas con respecto a su estilo de liderazgo, desempeño y efectividad. Los datos resultantes ayudarán a identificar patrones que caracterizan a los líderes buenos y malos en su empresa. Por supuesto, esta práctica llevará tiempo y esfuerzo, y muchas organizaciones no querrán invertir esos recursos. Pero examinar a los candidatos para puestos de liderazgo pagará dividendos en el futuro.
Este consejo está adaptado de "Cómo detectar a un líder incompetente", de Tomas Chamorro-Premuzic, Harvard Business Review
Los psicólogos Baltes y Staudinger plantean este modelo en donde selectividad consiste en elegir tus oportunidades y definir metas alcanzables, optimización va de buscar el mejor rendimiento posible en ellas y la compensación va de encontrar estrategias para compensar las limitaciones que tenemos. Llevémoslo a un ejemplo que explica Pacho O´Donnell en el libro "La nueva vejez": En una entrevista televisiva le preguntaron al famoso pianista polaco-estadounidense Arthur Rubinstein cómo hacía para vencer la edad y seguir siendo el concertista de piano número uno a los 90 años. Respondió: “En primer lugar, de todo el repertorio musical he elegido las piezas que más me gustan y con las que me siento más cómodo [selección]. En segundo lugar, practico todos los días las mismas horas, pero como ensayo menos piezas, dedico más tiempo a cada una [optimización]. Por último, cuando tengo que interpretar movimientos que requieren de más velocidad en mis dedos de la que puedo conseguir, h...
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