Tenemos que desarrollar en las personas la percepción del fracaso como un estimulo para esforzarse y no como confirmación de su falta de capacidad para triunfar. Hay personas que solo saben triunfar pero no saben fracasar. Tener una mentalidad de crecimiento (pensar los traspiés como no lo he logrado todavía!) lleva a un dialogo interior optimista que nos permite perseverar en la adversidad.