La creencia que uno tiene de su capacidad es la que determina la percepción de los errores y los fracasos. Si uno cree que su capacidad es algo fijo se ve obligado todo el tiempo a dar cuenta de ello. Ganar, no equivocarse, es ser alguien capaz. Perder, equivocarse, es ser un estúpido. Por otro lado, si uno cree en su capacidad de superarse y progresar, los errores y las derrotas se perciben distinto. Uno esta siempre en el camino del aprendizaje y los desafíos.
La visión que se tiene de la propia capacidad determina el lugar del esfuerzo: aquellos que creen en el crecimiento de sus capacidades ven el esfuerzo como el camino para lograrlo.
La visión que se tiene de la propia capacidad determina el lugar del esfuerzo: aquellos que creen en el crecimiento de sus capacidades ven el esfuerzo como el camino para lograrlo.