Los entrenamientos deberían desarrollarse a un grado de complejidad más alto que los que se dan en la competencia.
Este concepto tiene dos derivaciones: la primera es que nos desarrollamos cuando nos movemos de nuestro nivel de habilidad actual y la segunda es que entrenar a un nivel de complejidad más alto que la competencia nos prepara para que durante los partidos son sintamos capaces de resolver los desafíos que presenta el juego.
Este concepto tiene dos derivaciones: la primera es que nos desarrollamos cuando nos movemos de nuestro nivel de habilidad actual y la segunda es que entrenar a un nivel de complejidad más alto que la competencia nos prepara para que durante los partidos son sintamos capaces de resolver los desafíos que presenta el juego.