Hay que tener una visión positiva de las derrotas. Verlas como la llave para los triunfos. Me molesta tanto perder que generan en mi una enorme energía y deseo para evitarlas. Hay que lograr encausar esa energía en analizar salvajemente lo sucedido y trabajar para el próximo triunfo. Las derrotas no nos deben lastimar, al contrario, nos deben hacer crecer, ir para adelante, profundizar nuestras fortalezas y buscar aminorar nuestras debilidades. Cuando pierdo me pongo analizar las cinco cosas que hice mal y cuando termino ese análisis, busco cinco más y luego cinco más hasta sentir que le saque a esa derrota todo lo que tenia para darme. Cuando pierdo la derrota de ayer ya me parece lejana, distante y me entusiasmo con el partido que viene. Las derrotas son una fuente objetiva de lo que tenemos que hacer ganar el próximo partido y aquellos a los que les gusta ganar, saben ver su lado positivo.
Los psicólogos Baltes y Staudinger plantean este modelo en donde selectividad consiste en elegir tus oportunidades y definir metas alcanzables, optimización va de buscar el mejor rendimiento posible en ellas y la compensación va de encontrar estrategias para compensar las limitaciones que tenemos. Llevémoslo a un ejemplo que explica Pacho O´Donnell en el libro "La nueva vejez": En una entrevista televisiva le preguntaron al famoso pianista polaco-estadounidense Arthur Rubinstein cómo hacía para vencer la edad y seguir siendo el concertista de piano número uno a los 90 años. Respondió: “En primer lugar, de todo el repertorio musical he elegido las piezas que más me gustan y con las que me siento más cómodo [selección]. En segundo lugar, practico todos los días las mismas horas, pero como ensayo menos piezas, dedico más tiempo a cada una [optimización]. Por último, cuando tengo que interpretar movimientos que requieren de más velocidad en mis dedos de la que puedo conseguir, h...